viernes, 23 de mayo de 2014

"Escritoras negras en el ámbito del trabajo", de Claudia Tate

Este libro -cuyo título original es Black Women Writers at Work- lo encontré abandonado en uno de los estantes de la Librería Cooperativa del Cordón, a un precio irrisorio, e inmediatamente captó mi atención. Libro raro, inencontrable por estas latitudes, y con una temática de gran vigencia.

Es un libro de entrevistas, el más reconocido entre los libros escritos por la crítica literaria Claudia Tate (1947-2002). Su temática: indagar en los quehaceres más neurálgicos de catorce escritoras negras estadounidenses que, de alguna manera u otra, representaron ejes del avance de la literatura afronorteamericana como tal, ya dentro de la tradición de la literatura estadounidense, sí, pero también como advenimiento de una literatura por sí misma.

Hay que entender el contexto en que estas entrevistas fueron trabajadas y publicadas en el año de 1983: los movimientos de derechos civiles estadounidenses -éste, entre otros movimientos de contestación al poder del establishment estadounidense- que alcanzaron su apogeo en la década de los 60s ahora "venían de regreso", por decirlo de una manera; y al mismo tiempo no "arrancaba" el entusiasmo del "recambio" generacional, recibido en ese entonces de brazos no muy amistosos por la administración Reagan.

De todos modos, y bajo esos contornos sociales, el libro no destaca tanto por el cuchicheo sobre política gubernamental, sino simplemente por el grado de humanidad y cercanía con el oficio literario que estas escritoras expresan en sus entrevistas. En todas ellas es muy explícita la amalgama de un doble compromiso en uno solo: el de encontrar el equilibrio entre la máxima belleza en el trabajo del lenguaje y la máxima potencia crítica. El libro nos muestra a catorce escritoras que piensan su trabajo y piensan sus obras no como lances masturbatorios en medio de la tormenta, sino como artefactos que buscan eliminar la masturbación intelectual en sí misma. Libros que a sus escritoras como son los caballos al gaucho: la media persona.

La función del lugar vulnerado -quizá uno de los más vulnerados- que como mujer negra era habitado por estas escritoras está muy presente en todo el libro. No hay en éste el más mínimo ápice de autocomplacencia o autocompasión; todo lo contrario: nos presenta comentarios afilados sobre las problemáticas literarias que estas escritoras enfrentaron, así como hasta qué punto éstas calaron en la intimidad de sus trabajos. Los problemas que este libro de entrevistas ofrece no son problemas imaginados por una clase media burguesa y neurotizados por una fulminante cancelación de lo imaginario; los problemas de estas escritoras son sólo una cosa: reales. Desde la elección de la palabra exacta hasta una musicalidad considerada correcta, pasando por las cuestiones más lacerantes del racismo, los problemas existen.

El libro de Tate incluye a las siguientes escritoras: Maya Angelou, Toni Cade Bambara, Gwendolyn Brooks, Alexis DeVeaux, Nikki Giovanni, Kristin Hunter, Gayl Jones, Audre Lorde, Toni Morrison, Sonia Sanchez, Ntozake Shange (la única dramaturga del grupo), Alice Walker, Margaret Walker y Sherley Anne Williams.

Todas tienen un punto de provecho, pero son particularmente interesantes para mí las entrevistas a Ntozake Shange, Toni Cade Bambara, Nikki Giovanni y Toni Morrison.

Es una literatura -la de estas escritoras- que voy a intentar explorar con el mayor de los placeres. Creo que nos pueden aportar y enseñar bastante por estas tierras a cómo jugar mejores y más bellos roles, y no ser una pápula más en el océano literario del acné cultural de hoy.

martes, 20 de mayo de 2014

"Ramos Generales", de Mario Arregui

Leo con gusto la obra de Mario Arregui. Es uno de mis preferidos, entre los escritores uruguayos que he leído. Actualmente -no sé en realidad si alguna vez lo fue- no es muy popular en el vox populi literario montevideano, ése donde, ya se sabe, la gente está necesitada de otro ejemplo más sobre lo neurotizante y deformadora que es la experiencia de lo posmoderno sobre el ser humano. Frente a ese cuadro, Arregui ahora parece un tipo distante, casi incontrastable, un cincuentón o sesentón que escribía cuentos donde habitan los caballos.

Con excepción de una reedición de "Tres libros de cuentos" por parte de la editorial Irrupciones, y más allá de algún artículo esporádico en la prensa, creo que poco y nada de peso ha sucedido con Arregui, fallecido en 1985. Es posible que no esté enterado; no soy de los invitados a ninguna fiesta.

"Ramos Generales"

En segundo lugar, libro dispar, con voces y valles. Libro póstumo, en primer lugar, ah, sí. Ya es reconocido que, a menos que seas Kafka, si te morís tus libros son editados y atendidos con la benevolencia de que no lo terminaste porque te moriste. Hermano espejo, los verdugos con la muerte se ablandan.

El libro es una reunión de cuentos y textos varios; estos últimos amenazan ser ensayos o artículos, cuando en realidad son reflexiones en la calma sobre el oficio de la navegación literaria. Los textos de no-ficción, por decirlo de una manera, son en su mayoría sobrios, frugales, con ideas que aunque parezcan obvias conviene cada tanto repasarlas. Parece como si Arregui escribió esto a la vuelta, ya cuando las guanteletas del bien y el mal ya no podían alcanzarlo.

Los cuentos no son demasiado sobresalientes. O no si ya leíste El narrador, u otros de los libros de cuentos de Arregui. La muerte es el protagonista fundamental de estos cuentos; la suegra de la muerte, el suicidio, es su fuente de verdad. También está el tono machista, protagonizado por un discurso reificante por parte de la voz narradora hacia los personajes femeninos; en un jaque doble que no sé como calificarlo, Arregui incluso menciona este rasgo en un breve prólogo de dos páginas donde nos da la bienvenida; allí Arregui pasa a excusarse de la siguiente manera: "Cada uno nace en el año destinado y en el lugar que le toca en suerte, y no puede escapar de ellos; y nací en el Uruguay de 1917...".

Otros ya han hablado del rasgo "gauchesco" o "costumbrista" de Arregui; así como también ya otros han hablado de lo contrario: es simplemente literatura completamente universal, sólo que ambientada entre paisanos. Yo creo estar entre estos últimos: las estructuras mentales y las operaciones literarias de estos textos son completamente universales; si uno sustituye los actantes locales por actantes de otro origen, las operaciones literarias se sostienen, las estructuras mentales invertidas en el trabajo de estos textos funcionan a la perfección.

La obra de Arregui la continuaré releyendo durante mucho tiempo. Siempre que escarbo en las ratoneras libreras de Tristán Narvaja, estoy alerta a alguno de sus libros. Aparte de Ramos Generales, tengo Tres libros de cuentos -el viejo, el de Arca, que incluye al final un texto de Ángel Rama- y El narrador. He hurgado en la Biblioteca Nacional y he podido leer parte del resto.

Respeto la obra de Mario Arregui como respeto la obra de los autores que releo. Es un autor inteligente. E "inteligente" aquí quiere decir lo siguiente: que, más allá de los recursos narratológicos y más allá de la sed contenidista y tópica que uno pueda tener, es posible encontrar en su obra estructuras mentales del discurso difíciles de conseguir. No sé si me explico: no son metáforas "buenas" o giros semánticos "nuevos" o "efectivos", ni inesperados mucho menos, ni siquiera meras "ocurrencias exitosas" lo que me llama la atención; es el hecho de que es un autor inteligente. No sé explicarlo mejor que con este frugal balbuceo.

sábado, 10 de mayo de 2014

El bateador designado

Algunas reflexiones breves sobre la charla de "Escritores emergentes", en Centroamérica cuenta.
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-Es cierto que las redes sociales representan un potencial invaluable de comunicación. Creo que desde la creación de la señal de humo hasta ahora ha sido así. Sin embargo, el pensamiento de la red social como vehículo positivo o eficiente de la Metáfora literaria autosabotea el carácter de la Metáfora misma: son dos tipos de lógicas distintas.

-Bien, ok, si el lector se acostumbra a tener una estructura cerebral de corta duración e intensidad, no veo como algo positivo el que los escritores nos peguemos a esa teta. Vendría a ser el equivalente a que, como observamos que los lectores hacen zapping intelectual en la red, entonces produzcamos literatura zapping.

-Quizá es una cuestión de dónde poner el énfasis: i) ponemos el énfasis en influir de la mejor manera en los circuitos de la cultura, y por lo tanto tenemos que embebernos en ese fluido cultural, hacer su diagnóstico y comprender que, nos guste o no, las lógicas de las redes sociales pertenecen al reino de los hechos consumados; no utilizarlas equivaldría a desechar la rueda redonda y aferrarse a la rueda cuadrada sólo por un prurito luddita en contra de estas lógicas. ii) ponemos énfasis en el proceso de producción de la obra de arte en sí: donde estableceríamos el reino de la estética en su más sublime connato y atenderíamos al "estado del arte" para conversar con él.

-Como dijo Báez, lo de la etiqueta "emergente" no es para desvelarse. Ahora bien, si sos realmente un artista, pensemos por un momento el proceso de "emerger", esto es, de elevarte desde una situación del lenguaje y desmembrarte de esta situación con un lenguaje que vos asumís como nuevo. Creo que la emergencia desde esa situación de lenguajes que vos hallaste la primera vez que se te ocurrió preguntarte "¿Por qué tengo ganas de escribir en vez de jugar Killer Instinct (arcade)?" debe ser tomada muy en serio.

-Y preguntémonos: ¿de quién esa etiqueta "escritor emergente"? Del establishment; de los que en la prensa o en los círculos te "mijean", they jimmy you, y te dicen "Este chavalo nuevo". Operación identitaria: te dicen: vos sos el que viene; yo soy el que estoy.

-Mejor remitámonos a los lenguajes. Creo que son muy poco interesantes las discusiones de literatura que no tienen como protagonista los lenguajes invertidos. Entonces hablemos de lenguajes.

-Hablar de lenguajes nos brinda una hermosa oportunidad: nos da la oportunidad de dejar de hablar de nosotros, o sea, del hecho consumado llamado "nosotros": Mengano, de tantos años, nacido en tal parte, que hizo esto y esto. Eso no es lenguaje, eso es jimmy.

-El "escritor emergente" es una categoría que funciona a nivel de la industria cultural; en el taller del escritor la última cosa que realmente funciona es o sería la de este bateador designado como emergente.

-Me gusta la propuesta provocativa. En mi caso en particular, paradójicamente las redes sociales me resituaron y me... devolvieron, por así decirlo, a mi viejo país.

-Pero reconocer esto: las redes sociales no son un instrumento de conocimiento, sino un instrumento de consumo de conocimiento, y específicamente -con Adorno- uno de tutoría sobre aquél. No creo que sea excusable que, en nombre de una supuesta democratización cultural y súbita explosión de contenidos, suspendamos la identificación de esta tutoría.

-En última instancia, suspender la identificación de esta tutoría de las redes sociales sobre el conocimiento a través de su consumo, tiende a llevarnos a una sola cosa: a la endogamia cultural: todos esos diez-por-cientitos de países y ciudades que acceden a la red social siguen sumando un diez-por-cientito, y que es donde en definitiva se mueve nuestro texto y nuestra idea cuando la arrojamos a la picadora de carne de la red social y a su efímera eyaculación, a su Yo rico e hiperpixelado y con gran desing:  todos los que allí te leen se parecen mucho a mí. Casi que todos pueden decir: Yo soy tu voz, o la deuda de ser la voz.

-Como escritor, no puedo levantarme y decirte "Público, estás despedido". Pero.

lunes, 14 de abril de 2014

Ahoraquimismo, 2

Revulsión de lo recordado. Estoy a punto de enseñarte lo que he aprendido en todo este tiempo.

La palabra desnacionalizada. He vivido sin país. Según las cosas, desde este lugar, mi país es el envase.

Perfección. Palabra. Idea crítica. Mátala con la primera floritura. Mi actividad me recuerda que no debo mimarte ni explicarte nada, sino mostrarte la huella del tiempo en mí.

Está de moda decir tres idioteces en los periódicos de tiraje nacional. Es posible que el concepto de "tiraje" ya haya caducado. Allí es donde florece el idiota.

Hoy regresé de un paseo por las librerías más importantes de la ciudad. Desde el punto de vista literario, permítanme confirmarles que planeamos en el desierto. Desde el punto de vista cultural, hic, cómo decirlo, hic. Es, hic.

Sólo hay algo cierto: la palabra jamás caducó.

He vivido sin país. Por lo tanto, mi vida no tiene fin.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Ahoraquimismo, 1

Gente que piensa que es un mérito el sólo leer ficción, y que cualquier cosa "extraliteraria" no importa. Sí, lo dijo Onetti, que era un gran artista, pero un pésimo pensador.

Ha pasado un poco de agua bajo el puente, no sé si lo sabías. Ya en ese momento, los puentes estaban derrumbados.

Gente que traga libros de ficción como traga un glotón lo que le pongan en su plato. Hermano glotón, no sólo sirve pensar la calidad de un plato de tallarines, también sirve pensar el concepto de comida, quién la sirve, y en qué se transforma cuando la defecamos en el inodoro.

Gente que todavía piensa en formulitas para "escribir bien": 1.- hay que hacer esto, 2.- hay que hacer esto otro, 3.- nunca hagas esto, 4.- nunca hagas esto otro. Ningún método tiene el monopolio de una excelente escritura. Sin embargo, la suma de una incapacidad autocrítica y un desconocimiento de la historia de la literatura, esta suma tiene todos los números de la mediocridad y la estupidez reservados.

Mirá que no es un mérito el no salir nunca del mundo de la ficción para reflexionar sobre ella. Como no es un mérito simplemente el cocinar o el comer.

Gente que se hace hincha de Borges, de Bolaño, de hombres, de cuadros. Imbéciles. Si vas a ser hincha o barra brava, que sea de una idea, de un problema, de unas matemáticas, de una apertura de ajedrez. ¡Bocones! ¡Al paredón del texto!

Gente que confunde autoridad artística con coherencia intelectual o con valores de verdad.

Gente que confunde arte con endorfinas.

Hermano, hay una cosa llamada razón, y otra distinta llamada apetito.

¡Glándula péndula! ¡Golpéame, rosca púbica y valla acerada donde me tragas! ¡Glándula péndula!

Microwave

Sin esperanza de conseguir libros nuevos de Centroamérica. Qué se estará escribiendo en Costa Rica. O en Panamá. ¿Ya habrán obras maestras? ¿O sólo obritas cuyo autobombo y cuyo nauseoso y repugnante deseo por mostrar "lo local" se convierte en la mejor vacuna contra la autocrítica por parte del escritor?

Quizá en el gremio necesitan alicientes. No te gusta trabajar, eh, fanfarrón de cuarta, prosista que escribe como los guerreros tienen disentería. Pero bien que te gusta aparecer mencionado en cuanto blog pedorro, en cuanta cadena de comentario de facebook hay en la vuelta. Y cuando "alguien te mencionó" en un comentario, ¡cómo brillan esos músculos flexionados sobre las pelucas del ego!

El ego es mi peluca. ¡Y qué trenzas, señoras!

Pero qué se estará escribiendo por allá. Cómo leer libros nuevos, si sos un escritor palmadísimo, temporalmente sin trabajo formal, sin tarjetas de crédito, sin bitcoins, sin ganas de venderle el alma al diablo por una cuentita en abebooks. El exilio es terrible. Repito: El exilio es terrible.

Pirateás a como podés. Tengo cuatro mil libros en .pdf, y seis mil libros en .azw, y no te sirven para nada, porque no tenés e-book, ni teléfono celular. Ey, ni siquiera tenés televisión. ¿Gran cosa esto de no tener televisión? Bueno, dicen que gracias a la televisión es que se descubrió América. Y qué es la televisión en la corte de Carlos V sino unos papeles garabateados por un monje copista. Ya no hay copistas en Centroamérica. Si tan sólo me enviases tu librito en su elegante prueba de galera .pdf. Y si tan sólo te enviase el mío. No, claro. Eres demasiado importante para militar.

Te "desentiendes", porque tu trabajo es escribir, escribir a secas, no enterarte de qué escriben en otras partes del mundo. Leés lo que te sirven en tu plato los suplementos culturales, los blogs de los-que-saben, los reportajes, los metros de diccionarios, alguna cosa más. Es increíble lo culturalmente imbécil que pueden ser algunos escritores: se quejan de que "nadie lee", lloran contra el parcelamiento de los "países", pero son los primeros en poner los alambres junto a los postes de sus chacritas. Ah, lectores de verdad, gente que te va a destrozar con sólo hojear trece líneas, abiertas en cualquier lado. Lectores de Verdad, eso es lo que faltan. No "escritores de verdad".

Nadie, que no sea un imbécil, sabe lo que es un escritor "de verdad". ¿Quieres opinar? Opinemos. Tengo tickets y comprobantes, si hay que presentárselos después en la oficina a la Jefa.

El escritor-de-verdad: hienas que ríen en la sabana del common-sense. Básicamente sobreentendidos. Metáfora tras metáfora, sí, así se construye el monte de estiércol. Dejémonos de la pedorrada de "escritores de verdad", y mejor pasemos a lo que de verdad importa: ser Lectores de Verdad. Porque sin escritores "de verdad" por lo visto nos manejamos, y muy bien. Pero sin lectores de verdad somos lo más cercano al simio; y lo que obtenemos es lo más parecido a una cultura de holografía. Perdonáme, hermano simio, si te utilizo como símbolo del common-sense. Alma que ululas, ¡sálvate de mí!

Cómo hacer para conseguir estos libros. Qué se estará escribiendo allí. Reseñas, claro, te llegarán algunos chispazos a través de reseñas, ese quilomicrón regurgitado por el escritor, vuelto bolita de pan, cuando es entrevistado por un conocido, amigo del jefe de redacción del diario. Vaya, por allí vamos bien: los simios no tiene periódicos, podrían tenerlos. Los simios no tienen jefes.

Hermano, si querés te leo, pero prometo por lo menos destrozarte. Desafiáme. Hacé de mi cabeza el túnel a un inodoro, de mis ojos un portal sacrosanto hacia la simiedad. Make yourself a microwave. De lo contrario, no me jodas más con el "nadie-lee". Te destrozaré. Bienvenido al bombo. Replay.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

No adoraréis la ideología

Karl Heinrich M. Navarro, un doctor nica especializado en doctores, publicó justo en el día de su cumpleaños, el 26 de Julio, del año 2012, un artículo-biblia de "opinión" en El Nuevo Diario, titulado "Poder y literatura" donde expresa muy campeonamente que deberíamos desideologizar la literatura porque es lo que ha dicho Harold Bloom. Bueno, en realidad todo el texto de Navarro es más bien un hitjob, otro más, dentro de lo que parece como un muy caldeado ambiente literario joven nicaragüense. 

El artículo de Navarro, que más bien se acerca a ser un gemelo de una finta intelectual entre mareros que un artículo medianamente serio sobre literatura, aparece como excusa defensiva en favor de la escritora Eunice Shade, y su texto "Algunos puntos sobre las íes";[1] en el texto de Shade se nos informa que lo esencial es La Creación, y además nos recuerda lo ignorante que somos y lo lectores-de-segunda-mano que seremos por haber tenido nosotros los mortales la mala suerte de no haber participado nunca de los grupitos literarios universitarios nicas, donde nacieron y se forjaron lo que en el futuro serán las obras maestras del continente americano. 

Parece que "no haber estado" en los grupitos de Shade o los de esa época [o quizá sea el que los mortales no hagamos performances] es el signo más claro de que uno es incapaz de escribir una idea: resulta que el monopolio del brillo y la ruptura pasa por estos grupitos, revistitas e iniciativas; y si uno no participó de estos es que llegó tarde a la repartición del cerebro mencionado brillo y la mentada ruptura. 

Shade Stop

Huelga decir aquí que Shade no necesita que la defiendan. De todos modos, punto y pausa de Navarro y con respecto de Shade, es preciso aclarar ahora mismo que es fundamental que esté, y que dé sus batallas, con los errores o vicios o narcisismos que sea que contengan. [Además, que levante la mano aquí algún fanfarrón que piense alegar el nunca haber cometido ninguno de estos vicios]. Al decir de Hegel-a-través-de-Gasset-a-través-de-Periquito-el-Aguador: "Tened el valor de equivocaros".[2] 

Además, la función de Shade -por lo menos para los que estamos afuera y nos quedamos "hueliendo el dedo" al mismo tiempo que nos rehusamos a participar de estos Nica Teen Idols de la literatura- es carísima a nosotros: muestra una de las campanas de los poderes, lanza sus críticas y nos advierte de lo coc[h]inada que puede estar la pudredumbre en el medio nicaragüense. Así que es fundamental que esté, que produzca, que se enfrente, le guste a quien le guste. Claro, al mismo tiempo nos trata de imbéciles y nos insulta intelectualmente al inferir que los machistas lo son porque "son ignorantes ya que no han leído a Deleuze, Guattari y Foucault", autores que, como ya podemos suponer sin equivocarnos, ella sí leyó y conoce al dedillo; y lecturas éstas, apuéstenlo, amigos ignorantes simios, cuyo ejercicio es la que la ha salvado a ella de ser machista, los salvará a ustedes si alguna vez las emprenden, y, sobre todo, los extraerá de su repugnante simiedad.[3]

Y, ni qué hablar, los tipos de presiones de grupo de poder y los ejercicios discriminatorios negativos los percibís con toda su fuerza si estás en la situación de Shade, y no en la situación de un bocón como yo, aquí muy fresco en Montevideo. Así que la situación de Shade la entiendo, su crítica la veo como muy necesaria. Es mil veces más útil la crítica de la sociedad machista como la nica que la coherencia interna intelectual. Me rechina un poco cuando en el plano teórico nos trata como estúpidos; pero creo tener la mínima sabiduría política de saber rescatar lo otro, que es más urgente y relevante, antes que enterrarlo por estar mezclado con chiquilladas intelectuales

Así que en ese sentido, no tengo ningún problema con Shade, y si alguna vez ella leyese esto -cosa que dudo-, la incitaría a ser todavía más contestataria, a producir más y a no bajarle el gas a la búsqueda de una fiereza auténtica, incluso si eso implicase "pegarle" a bocones como yo. El resto, es decir los insultos intelectuales y la pedorrada teórica, pues bueno, nadie es perfecto.

Navarro's Hitjob

Sin embargo, lo de Navarro sí es imperdonable.[4] El bombo de Navarro, además de sus publicaciones y toda su carrera profesional, es la de que es el primer y único doctor nicaragüense doctorado por la Universidad de Salamanca. O sea que Navarro sabe, en teoría, de lo que está hablando. El artículo "Poder y literatura" arranca así:

En Nicaragua ha existido siempre una ideologización de la literatura y de la historia

En términos exactos, esto no es más que el equivalente eufemístico de que la historia la escriben los que ganan, de acuerdo a sus condiciones históricas y a los dispositivos ideológicos que estos utilizan para explicar esas condiciones históricas y para proyectarlas en su imaginación hacia otros tiempos, tanto a la concepción del pasado con que operan como a la imaginación del futuro que desean proyectar. Por cierto que dejaré de lado la hipótesis de que quizá en casi cualquier país éste ha sido el caso, así que especificar que en Nicaragua ha sido así es menos que redundante; pero es mejor no ahondar en esta hipótesis.

Así empieza un artículo intelectualmente marero[5] que nos hace el gran favor, ya de entrada, de asumir algunas vetustas posiciones acerca del concepto de "ideología", a saber, la de Mannheim y la no-declarada de Marx. Asumo que Navarro ha desechado por irrelevantes las aportaciones al tema de autores más recientes que él ya leyó y conoce a la perfección -como lo ha constatado en otros lugares-, como Raymond Geuss,[6] Terry Eagleton,[7] Teun van Dijk[8] o Jorge Larraín[9], por nombrar algunos pensadores que han publicado libros casi introductorios al tema.  

 Al final del hitjob llegamos, en la mayor ideologización posible de ideologizaciones previas, al grito de reclamo en pro de que el canon de la literatura esté construido en términos estéticos, no ideológicos. Esto es, algo así como que el canon lo construyan robots, no hombres. Sólo la ignorancia de Navarro en literatura es la que propondría, a primera vista, esta robotización. 

Pero no nos equivoquemos: Karl Heinrich M. Navarro no es ningún ignorante, al revés, es un doctor doctorado y especializado en doctores, así que no es ésta la razón por la que propone un canon hecho por robots y una literatura contada por Harold Bloom y por cuanta rata rortyana hiperideologizada hay en la vuelta. NO. Lo que ocurrió -otra vez hipotetizo-, es que: entre hacer un hitjob a favor de su amiga y quedar como ignorante o mandarse a un inteligente silencio periodístico, eligió lo primero.

Así es como asistimos a un texto tendencioso, hiperideologizado, disfrazado de reporte histórico "anti-poder", a 750 palabras el córdoba cultural.

¿No sería mejor abandonar el escupa-primero y dedicarse, de una vez por todas, a escribir verdaderas críticas? ¿No es que en Nicaragua la crítica cultural es escasa? ¿No es que la literatura sólo ha estado atendida desde las carpas de la ideología? Si algo parece la carpa de Navarro es la de una rata rortyana hiperideologizada. 

De literatura infantil y juvenil y de maras de recreo ya está lleno el orbe. ¿Quizá no tenían recreos en Salamanca, y eran clases todas de corrido? ¡Rechanfles! Por otro lado, pienso que si con esas facilidades uno infecta el discurso público a través de un periódico de tiraje nacional, ¿qué carajos hago yo aquí? Claro, escupir.

Escupir, amigos guattaristas. Escupir.
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[1] Otro texto, también intelectualmente marero, lo podés leer de la pluma de Irving Cordero en El Nuevo Diario: se llama "La mitomanía de las generaciones literarias en Nicaragua". A Cordero, que aquí muy afiladamente habla en contra del proyecto de Ulises Juárez titulado #Los2000, se le olvidó "decirle que no" a Juárez para el ciclo 2013 de charlas de #Los2000, y uno podía verlo muy campeonamente platicando sobre su vida y sus textos junto a su auditorio. Por supuesto, Cordero re-cordó [no pun intended] al viejo Cordero y pidió, asumo, quizá me equivoco, que cualquier vinculación suya a #Los2000 fuese retirada, o sea, su imagen, charla, publicación, ustream, lo que sea. De todos modos, podés leer la divertida crónica previa a su charla en El Nuevo Diario aquí. ¿No hay algo realmente infantil y chapucero en todo estos tejemanejes, una especie de "American Nican [sic{k}] Idol"? Increíble. ¡Realmente increíble! Para quienes lo vemos desde afuera y NADA DE ESTO nos viene en prenda, es en verdad muy cómico y refrescante ver a estos chavalos en este comiquísimo escupa-primero, peleándose por las sobras de una "larga" tradición narrativa encarnada por obras como las de Sergio Ramírez, Lizandro Chávez Alfaro, entre otros, y, oh, por-dios-si-es-Dios, Rubén Darío. ¡Falange de Rubén, muestra tus espartas y atraviésalos!
[2] Este artículo de Onetti lo encontrás en sus libros de artículos recopilados recientemente por Galaxia Gutenberg; fue publicado en Marcha el 23 de junio de 1939.

[3] Yo, un mal simio, por ejemplo, como sólo he leído a Deleuze y Foucault, y tengo en espera los dos libritos de bolsillo de "Capitalismo y esquizofrenia", pues ni modo, soy machista e ignorante: sólo tengo dos de tres strikes en mi conteo. Pero ya los leeré, amigos ignorantes, y meteré ese tercer strike para ponchar al machismo. Ya los leeré.

[4] Para que veamos el tipo de nivel teórico e intelectual con que opera Navarro por lo menos en El Nuevo Diario -no he leído ninguno de sus libros-, y la clase de operaciones copadoras de espacios de crítica con estupideces y hemorragia verbal, podemos leer el muy reciente artículo de "opinión" del 24 de diciembre del 2013 titulado "Ideas, creencias y mitos en la política nicaragüense", cuya única y central idea, envasada en 748 palabras es ésta: el conflicto es malo y dialogar es bueno. Hay que recordarles a los lectores de este humilde ejercicio karlkrausista lo mezquina que puede ser la política editorial de El Nuevo Diario: te publican artículos que tienen hasta 750 palabras. Ahora imagínense a Navarro, una luminaria salmantina, contando palabras y recortando o, peor, sumando más palabras, para llegar lo más cercano posible al número mágico límite de 750. ¡Luciérnaga de 750, apártate de mi camino! Amigos ignorantes, no hay que decir en 748 palabras lo que se puede decir en 8: "el conflicto es malo y dialogar es bueno". Así es, estimados carniceros, como se cocinan los artículos de opinión en mi antiguo país.

[5] Como habrán adivinado, el artículo de Navarro tiene 747 palabras, sólo 3 menos que las de la Luciérnaga 750. Otra vez, amigos, no hay que decir en 747 palabras lo que se podía decir en 6: "Lean a mi amiga Eunice Shade".

[6] The Idea of a Critical Theory: Habermas and the Frankfurt School. Cambridge University Press, 1981.

[7] Ideology. An Introduction. Verso, 1991.

[8] Ideology: A Multidisciplinary Approach. SAGE, 1998.

[9] The Concept of Ideology. Hutchinson, 1979.